¿a qué te suena la gentrificación? (Valparaíso)

Sobre “¿a qué te suena la gentrificación?”
cuidadoras de sonidos

Para un proyecto que se pretende tan vinculado a lo local como es el de cuidadoras de sonidos, que busca acercarse a lo sonoro desde nuestro territorio más cotidiano para preguntar cómo escuchamos y cómo hacemos ciudad, realizar una investigación sonora acerca de la gentrificación al otro lado del mundo supone un gran reto preñado de numerosos interrogantes. Desde el primer momento que supimos de nuestro viaje no dejamos de preguntarnos cómo hacer para que no fuera una apropiación, ni un desembarco descontextualizado que se pretenda situado porque extrae elementos de lo local o porque “da voz” a los locales.
Lo sonoro implica y apela a la escucha, entendida como exponerse a dejarse tocar por lo que suena, por lo ajeno. Partiendo de ahí nos propusimos ir tendiendo y tentando hilos que, en lugar de situar lo que allá se fuera a hacer, nos situara a nosotras mismas en relación a lo que se fuera dando. Para ello empezamos, antes de partir, a tejer una red de voces y sonidos recurriendo a las palabras de amigos y amigas que siendo de acá han estado en Valparaíso o que siendo de allá ahora viven en Madrid. Como en el juego de manos que en algunos lugares se llama ‘la cunita’ -ese que consiste en ir trazando formas con una cuerda, pasando de unas manos a otras-, unas voces nos fueron llevando a otras voces y sonidos hasta el último día que estuvimos en Valparaíso -y hasta algunos remotos rincones de la World Wide Web-. Pasando de unas a otras, se iban tramando palabras que señalan cuestiones que conectan lugares tan lejanos como Valparaíso y Madrid, porque dichas cuestiones son algunas de las formas que muestra esa poderosa red, implacable -y que se pretende inapelable-, que recorre cada rincón del planeta y se cuela -construyendo- en nuestras subjetividades: el neoliberalismo.
Ese rastro de voces y sonidos lo hemos seguido grabadora en mano, conversando con quienes nos contaban acerca de su vínculo con Valparaíso y con los cambios que se están produciendo, cambios que afectan a vidas, viviendas, formas de trabajo, maneras de habitar, de moverse en la ciudad y de sentirla, de pensar(nos). La cuerda, pasando de voz en voz, forma geometrías cada vez más complejas, pues complejos son los procesos y los problemas. Tratamos de no anular ni las ambigüedades ni los conflictos. No todo lo que escuchamos nos agrada, muchas cosas nos incomodan, incluso con nosotras mismas. Nuestras subjetividades, nuestros cuerpos, nuestros trabajos y nuestras maneras de vivir son campo de batalla, territorios que atraviesa y que conquista un neoliberalismo devenido molecular. (En el Casino de Viña del Mar: me siento una de las fichas de la mesa de juego y a la vez la mano que deposita la moneda en la máquina tragaperras. Hagan juego, hagan ruido.)
Y mientras tanto la ciudad sigue sonando. Su tráfico, su puerto, sus ferias, sus manifestaciones, sus turistas, sus bares. El mar a la vista, perfecto azul en la postal, pero silencioso. ¿Qué otras voces no se oyen en Valparaíso o han dejado de oírse? Hagamos resistencia. Nuestra apuesta: (in)tentar hacer resonar esa red frágil, plural, infinitesimal, con sus quiebros, sus dudas y sus memorias, que, sin anular las distancias, hace de lo lejano cercano (cuestión de resonancias).
Los hilos trenzados de voz en voz fueron dando forma a cuatro conflictos en torno a la gentrificación en Valparaíso. El más presente es el puerto, que nunca descansa. El ritmo constante de la perforadora anuncia un nuevo puerto, quizá el que pretende recuperar el esplendor del pasado mercante (con constructora española mediante), o el volcado hacia esas aclamadas mercancías que son el turismo y la cultura. La marca Barcelona (de nuevo España) hace estragos en un puerto cerrado a paseantes y curiosos, en el que los cruceros se ocultan tras filas de contenedores y las sirenas sólo suenan cuando los barcos militares hacen maniobras.
Esa cultura, atractor de turistas y también de emprendimientos y precariedades, tiene en el Parque Cultural y en los numerosos festivales otro de los factores de gentrificación en esta ciudad (como en muchas otras). Nuestras propias tramas resuenan cuando nos preguntan qué cultura, por quién y para quién, y cuando las barreras se hacen mucho más visibles de lo que solemos estar acostumbradas. Aquí se hace evidente nuestra situación no sólo ambigua, sino también conflictiva: estamos aquí por participar en uno de esos festivales. Se habló el proyectado Mall, que mira hacia el nuevo puerto turístico, haciendo oídos sordos al comercio callejero de supervivencia. Y se mostró la gentrificación en su cara más dura, la que afecta directamente a la vivienda, la que expulsa y pregunta directa por quién y para quién ese silencioso mar hacia el que se supone que hay ‘derecho a vista’. A nosotras aun nos queda el arduo trabajo de editar y compartir las numerosas horas de grabación y el tramar algo que no impida que los hilos se sigan enredando de mano en mano.

(texto para el catálogo del Festival Tsonami de 2015)

 

http://aquetesuenalagentrificacion.tumblr.com/

cárcel – excárcel – parque cultural: fragmento

una pequeña muestra del trabajo de investigación que estuvimos realizando en Valparaíso

bismark_1 bismark_2 magnolios_excarcel puerto_mall

Festival tsonami

Estamos en el Festival Tsonami de Valparaíso con un nuevo proyecto: ¿A qué te suena la gentrificación?

De una ciudad Patrimonio de la Humanidad se conserva la foto, pero ¿qué sucede con lo sonoro? ¿Suenan todas estas ciudades igual? ¿Se conservan los sonidos (las músicas) más representativos, más atractivos para los turistas? ¿o simplemente se uniforma lo que suena? ¿Cómo suena el turismo? ¿Qué suena en las zonas gentrificadas y qué ha dejado de sonar? ¿Qué relatos dominan y cuáles han sido silenciados? ¿Cuánto modificamos nuestros hábitos sonoros dependiendo de la reconfiguración de los espacios que habitamos? Queremos ir contestando a estas preguntas de manera colectiva a través de varias, entrevistas, grabaciones de material sonoro situado y encuentros con vecinas y vecinos de Valparaíso.